martes, 16 de agosto de 2016

ENTREVISTA A GREGORIO SANTOS: 
“Vivimos en una dictadura que ya no necesita los métodos fujimoristas”
Autodenominado perseguido político con veinticinco meses de prisión preventiva, recuperándose de una parálisis facial y semanas después de realizar hasta cinco mítines en su intenso día regreso a Cajamarca, Gregorio Santos responde algunas inquietudes sobre su futuro a corto y mediano plazo.

-¿Cómo fue su regreso a Cajamarca, a las concentraciones masivas?

 Me hizo recordar a la primera marcha contra el proyecto Conga de Yanacocha, contra el gobierno traidor de Ollanta Humala. Nunca se había visto una plaza tan llena. Me vinieron a la mente muchas ideas, sobre todo el cómo hacer que la población nunca se decepcione y permanezca en la senda del cambio, en la lucha por hacer la democracia. Sentí que se consolidaba el despertar de Cajamarca, una identidad peruana que busca reencontrarse con sus raíces. Vi rostros alegres desde que salí en libertad, desde la puerta del penal de Piedras Gordas hasta los barrios de Lima. Lo de este 3 de agosto va a generar un reencuentro con la cultura cajamarquina. 
-¿Qué pasó con su salud un día antes de su regreso a Cajamarca?
Luego de salir de una entrevista en Radio Programas y de visitar el estudio de abogados que me representa, un grupo de personas pidió tomarse unas fotos conmigo. Yo tengo una forma de sonreír y cuando quise hacerlo ya no pude, me pareció raro. En un taxi intenté en vano morderme el labio y me di cuenta que sufría de una parálisis facial. Creo que abusé demasiado de mis fuerzas. Salí del penal a las dos de la tarde y ese mismo día me acosté a las dos de la mañana, para volver a levantarme a las cinco. Y así los siguientes días. En el penal dormía siete horas, y pasé a dormir tres o cuatro máximo. Me dijo el médico que mi sistema nervioso no resistió esa tensión acumulada y explotó.
-Vayamos un poco atrás. ¿Es cierto que a Usted le ofrecieron asilo político en algunas embajadas antes de ser detenido?
Hubo una reunión muy informal en una embajada solidaria donde me preguntaron por mi caso. Les respondí que agradecía el gesto de algunas personalidades e intelectuales independientes que no tenían nada que ver con la izquierda. Les comuniqué que yo no tenía la mínima intención de asilarme ni de fugarme y que me presentaba sí o sí a la audiencia donde estaba seguro me detendrían. Nunca estuvo en mis planes ni esconderme ni asilarme, y tampoco lo está ahora, por más duras que sean las sentencias que vengan. 
-¿Ha cambiado su perspectiva de la justicia después de salir de la cárcel?
Yo no confiaba en la justicia. Era clarísimo que el objetivo era político en mi caso. Antes de la audiencia tuve que reunirme con mis compañeros y decirles que me iban a detener y que aquí [en Cajamarca] se tenía que ganar sí o sí, para romper los epítetos de corruptos y ladrones. Mire, primero hicieron que todos los casos de Cajamarca pasaran a Lambayeque, eso ya era una violación. Y luego, mi caso lo trasladaron directamente a Lima por considerarlo un caso de carácter nacional, un problema de seguridad de Estado. Y yo tenía que probar una teoría en mi caso, someterme a la justicia para comprobar que nos gobierna una dictadura cuyas instituciones están controladas por los poderes fácticos y económicos. ¿Y cómo lo iba a demostrar?, pues sometiéndome al poder judicial. Yo no debí ir ni un minuto a prisión preventiva porque no cumplía las condiciones para eso. Sin embargo considero que el único nivel que nos queda ahora con independencia es la Corte Suprema. Pero en el primer nivel, los jueces que actúan por encargo deberían volver a la universidad a prepararse y leer de nuevo. 
-Entonces, ¿volvería a enfrentar a esa justicia que tanto cuestiona?
 Hasta los caviares reconocen que vivimos en una semidemocracia. Pero nadie te va a creer si tú mismo no te vas a prueba. Pregúntese qué han hecho otras autoridades regionales. Se han escondido en vez de presentarse. Yo no me estoy prestando al juego, sino sometiendo a prueba el sistema y demostrándole al país que este poder judicial está controlado. 
-¿Eso implica que Usted espera alguna sentencia condenatoria?
Con mis abogados nos vamos a defender con todo, porque hasta en las dictaduras más bárbaras cuando la razón, la verdad y un pueblo están de pie se tiene que aplicar la ley correctamente…
-¿Si tendría que regresar a la cárcel por uno o dos años, lo haría?
Tendría que aceptarlo por más dura que sea la decisión. Yo doy mi palabra. De lo contrario no se construye un nuevo país ni nuevos liderazgos. ¿Por qué no tiene autoridad moral Alan García, Alejandro Toledo, o los demás partidos políticos? Porque nunca se sometieron a la justicia ni pusieron el pecho cuando cometieron errores, cuando le fallaron al pueblo. Si en mi caso encuentran que yo he fallado, que me equivoqué y por eso me sentencian tendré que decirlo con el mismo coraje y me presentaré a la hora de la sentencia y al penal que me lleven, porque esa es mi palabra, y no ante los jueces sino ante el pueblo. Aquí se debe reconstruir el país con el ejemplo sin ir a las influencias por arriba o a las resoluciones amañadas. 
-¿Qué compañeros tuvo o qué amigos hizo en un penal de máxima seguridad como Piedras Gordas?
Si a uno lo conminan en un lugar de treinta metros cuadrados donde hay doce personas uno tiene que comunicarse como ser humano. Conocí a valiosísimas personas independientemente de las razones por las que estábamos allí. Uno se mira adentro de otra manera y por otras cosas. Conocí a César Álvarez, a Lucho Arroyo, a Benedicto Jiménez, y mucha otra gente de la cual me reservo sus nombres.
-¿No es un error defender a autoridades regionales sindicadas por corrupción o asesinato como César Álvarez siendo que usted se autodefine como un perseguido político?
Yo no los defiendo a ellos, lo que yo defiendo es el debido proceso. Porque el Estado y sus estamentos se rebajan, quedan cochinos y deslegitimados al aplicar la ley de manera inapropiada sabiendo que tienen que aplicar la norma como corresponde, procesarlos, juzgarlos y sentenciarlos si corresponde. ¿Y qué pasara si demostraran que son inocentes? El Estado quedaría deslegitimado. El objetivo fundamental de este inicio de investigaciones de la Contraloría a presidentes regionales fui yo, Gregorio Santos. Por eso quisieron darme veinticinco meses de escarmiento para que tenga miedo. ¿Acaso el contralor que acaba de salir o el ex fiscal de la Nación no debería estar preso porque muchas empresas de investigado Gerald Oropeza ganaron licitaciones con la Contraloría general de la República?
-Dice que ahora vivimos en un dictadura, pero ¿cómo cree que lo hubiesen tratado durante el gobierno fujimorista? Probablemente me sentenciaban a treinta años o a cadena perpetua por terrorismo, o corría el riesgo de que me desaparecieran.
-¿Qué tipo de dictadura es la actual, según Usted?
Es una dictadura que ya no necesita los métodos fujimoristas. Ahora se trata del sicariato moral, el otro era sicariato efectivo de muerte física. Ahora tenemos un sicariato donde se está instrumentalizando de manera sutil los poderes del Estado. Antes daban los golpes con los tanques en las calles, ahora lo hacen con el poder judicial. 
-¿El actual presidente cambiará eso?
PPK tendría que cambiar radicalmente la Constitución que tenemos que es hija de la dictadura fujimorista. Esta es una Constitución de los vengadores que se agarraron todo lo que Velasco Alvarado intentó democratizar, la tierra, la industria, la minería. PPK no va a cambiar esta Constitución porque la defiende, su revolución social suena a más de lo mismo, a demagogia. Revolución social con esta desigualdad enorme, producto del poder económico, no es posible. 
- Ha dicho que la cárcel es la segunda universidad de la vida…
 Lo es en el sentido de que tienes dos caminos. O la aprovechas para templarte, afirmando tus ideales, o te quiebras y terminas tan renegado de la vida que crees que has vivido por las puras.
-¿Es cierto que Usted puso “orden” en el pabellón donde estaba recluido?
[Risas] No sé si puse orden o desorden. Hay anécdotas extraordinarias que quizá las vaya a escribir algún día. Recuerdo que compartimos la navidad hasta hicimos debates. Lo que es necesario es cambiar el sistema penitenciario peruano, porque aquí no tenemos penales sino almacenes y depósitos de humanos donde la persona se vuelve más salvaje.
-¿Cómo político no le convendría más moverse libremente por el país antes que regresar al gobierno regional?

Se hará un análisis colectivo, me reuniré con el consejo regional y espero que en lo más pronto convoquemos a una asamblea abierta, popular y regional, con mecanismo de consulta para que se me conceda licencia durante estos siete meses para poder defenderme, porque la arremetida judicial no ha parado. La dictadura mediática continúa haciendo un juicio público de linchamiento y de estigmatización, señalando que soy muy peligroso, el líder de una banda criminal. Yo les respondo que soy un dirigente político y el presidente regional electo de Cajamarca. También debo recomponer mi salud en estos treinta días de descanso que me ha dado el médico. El tema no es lo que más me conviene a mí, sino lo que más le conviene a la región como a los compañeros de todo el país que están interesados en que haya una alternativa política. Eso lo veremos en la asamblea nacional que tendremos este 27 y 28 de agosto.

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